lunes, enero 22, 2018

NACIDO EN COLOMBIA





"A mí denme un aguardiente, un aguardiente de caña, de las cañas de mis valles o el anís de mis montañas. No me den trago extranjero que es caro y no sabe a bueno, y porque yo siempre quiero lo de mi tierra primero. ¡Ay, que orgulloso me siento de haber nacido en mi pueblo!" Así reza la primera estrofa de la canción "Soy Colombiano", una de las más emblemáticas de nuestro variado folclor andino. Para expresar mi amor patrio y hacerle también, un sentido homenaje a mi tierra querida, escribo estos versos con amor y gratitud... ¡Ay, qué orgulloso me siento de ser un buen colombiano! 


NACIONALIDAD


Yo soy colombiano nacido en un pueblo
de esos asentados en cualquier rincón;
pueblos chiquiticos, pueblos olvidados,
pero que se llevan en el corazón.

Nacido en la selva, nacido en el llano,
nacido en los Andes o cerca del mar;
en todos los casos nacido en Colombia
tierra tan hermosa de nunca olvidar.

Nuestro suelo tiene paisajes soñados
que son acuarelas de suaves matices;
la madre natura nos da deleitosos
motivos de sobra para ser felices.

Yo soy colombiano nacido en un pueblo
de esos que deparan los días más gratos;
pueblos que se alegran al son de bambucos,
de porros, de cumbias o de vallenatos.

Nacido en el norte, nacido en el sur,
nacido entre abrojos o en cuna mullida;
en todos los casos nacido en Colombia
mi tierra soñada, mi patria querida.

Nuestro suelo tiene tierras labrantías
que guardan con celo la fértil semilla;
la esperanza crece e ingente persiste
bajo las estrellas del cielo que brilla.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: ¡Viva Colombia!
De la Internet.


sábado, enero 13, 2018

CAMINO DE MIS AYERES





En un recodo del camino entre el pueblo y la finca de los abuelos crecía un frondoso sauce en el cual moraban grandes bandadas de pájaros que lo preferían por su follaje tupido. En ocasiones, al pasar por su lado, me detenía por un momento junto al añoso tronco para escuchar el cantar de las aves que me saludaban con un hermoso concierto de trinos. Ahí, permanecía absorto y ensimismado, hasta cuando algún malvado diablillo con su infaltable cauchera de una pedrada hacía volar todos los pajaritos sin contemplación alguna. "Muy bonita la vida de un árbolito, que puede albergar entre sus ramas a tantas y tantas avecillas", pensaba yo ilusionado, e imaginaba ser un árbol plantado a la orilla del camino.


A LA VERA

Quisiera ser un árbol a la vera
de algún viejo sendero polvoriento,
y sentirme mecido por el viento
en medio de la fresca primavera.

Contemplar a lo lejos la pradera
surcada por arroyo tibio y lento,
y escuchar extasiado de contento 
los trinos de algún ave pasajera.

Ser la flor, ser el fruto y la semilla
madurando bajo del sol que brilla,
ser un sauce vistoso e imponente

y brindarle cobijo al peregrino
que pase junto a mí, por el camino,
al caer de la tarde opalescente.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Camino a Carichana.
Del Facebook.


sábado, enero 06, 2018

A LA MAR, A LA MAR...





¿Proyectos para el nuevo año? No, proyectos como tal no tengo, a mi edad parecerían utopías y correría el riesgo de que me tildaran de loco. Prefiero tener deseos: deseos de seguir viviendo, deseos de ver un mundo mejor, deseos de ser feliz y de hacer felices a todos los que me rodean, deseos de que no falte la inspiración para continuar escribiendo y cantado mis versos, deseos de que arda en mi pecho la llama del amor. Deseos de poner en un viejo velero todos mis deseos para después echarlos a la mar y que naveguen a su libre albedrío... deseos de que, a pesar de las tormentas, logremos llegar a buen puerto.

Soñar, soñar, soñar: soñar y suspirar.

VELEROS

Zarparon, sin temor, esos veleros
en los cuales navega mi destino,
se fueron tras los tiempos venideros
y dejaron sabor de dulce vino
en la boca de algún viejo marino.
Zarparon, sin temor, esos veleros.

Se hicieron a la mar esos navíos
en los cuales navega la esperanza
de un mañana mejor, los sueños míos,
deseos impregnados de confianza
y frutos de magnífica labranza.
Se hicieron a la mar esos navíos.

Zarparon, sin temor, esos veleros
en los cuales navega mi alegría,
se fueron tras los mágicos luceros
y dejaron pintado en la bahía
el sol que nos alumbra cada día.
Zarparon, sin temor, esos veleros.

Se hicieron a la mar esos navíos
en los cuales navega la ilusión
de un grato porvenir, sin más impíos,
mañanas impregnadas de razón
y latidos de infante corazón.
Se hicieron a la mar esos navíos.

Zarparon, sin temor, esos veleros
llevando por timón los sueños míos,
se hicieron a la mar esos navíos
en busca de los tiempos venideros.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Aquella Playa.
De mi galería.


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.

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