jueves, julio 20, 2017

JUSTICIA ES LIBERTAD...





Lo dice claramente nuestro bello Himno Nacional es su décima estrofa: "Mas no es completa gloria vencer en la batalla, que al brazo que combate lo anima la verdad. La independencia sola el gran clamor no acalla... si el sol alumbra a todos, justicia es libertad". Han pasado ya doscientos siete años desde el Grito de Independencia del colonialismo español, pero todavía continuamos esperando la verdadera libertad, la libertad con justicia social, la libertad que nos traerá la paz y la concordia por siempre y para siempre. De nada sirve una paz firmada en papeles, si esas buenas intenciones no se transforman en hechos que mejoren la calidad de vida de todos y cada uno de los colombianos. 


LIBERACIÓN
(Jotabéa)

I
Liberación implora mi pueblo colombiano, 
equidad y justicia van siempre de la mano.

La libertad se logra rompiendo las cadenas
del miedo y la miseria que corren por las venas;
que vuelen los cenzontles, que canten las sirenas
y que en lugar de minas sembremos azucenas.

Que se calle el tronido de bombas y fusiles
y se escuchen las notas de coros infantiles,

que el amor sea el arma de todo ser humano
y, vaguen por el mundo tan sólo gentes buenas:
para que no haya muerte, ni fosas ni rediles.

II
Doscientos años hace que fuimos libertados,
pero seguimos siendo por ley esclavizados.

Nos quitaron el yugo de los conquistadores
y nos pusieron otro de fieros opresores;
políticos corruptos se visten de señores
tirando a las cloacas los éticos valores.

Opresión e injusticia se vuelven una sola
hiriendo con sevicia sin disparar pistola,

matando la esperanza de los atormentados
  que anhelan ver un mundo pintado de colores...
sobre el fúlgido lienzo, que la paz enarbola.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Colombia llora.
De la Internet.

viernes, julio 07, 2017

EL PROFESOR MANUEL CARO





En el año de 1967 cursaba yo mis estudios en el Internado Carlos Arturo Torres de Santa Rosa cuando se supo la noticia de que, el gobierno departamental, había aprobado el funcionamiento del colegio Marco Antonio Mejía en Paz de Río con los dos primeros cursos del bachillerato, pero también, de que se necesitaban alumnos para conformar el grado segundo y así poder iniciar labores: por lo tanto, era urgente reclutar a los que estuvieran estudiando en otras poblaciones, incluido el suscrito. Uno de los profesores en mi nuevo colegio, en el cual estuve hasta el cuarto año, fue el licenciado Pedro Manuel Caro Castillo, el "Profe Carito", como cariñosamente le decíamos... ahora, descansa en paz.


PROFESOR "CARITO"

Entre libros, oculto en sus renglones
tu nombre encontraré por ahí escrito,
porque sembraste en muchos corazones
tus enseñanzas, Profesor Carito.

Los pasillos, talleres y salones
de aquel nuestro colegio tan bonito,
atesoran en todos sus rincones
el eco de tu voz, cual fuera un grito.

Tu voz que aconsejaba con firmeza
la importancia y el mágico valor,
de mostrar en la vida el suave brillo

  de nuestra educación con entereza…
para ser como fuiste, profesor:
hombre jovial, benévolo y sencillo.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.



lunes, julio 03, 2017

UNA HISTORIA DE VERDÁ...





Hay muchos que tienen amor y dinero, yo no tengo nada todo lo perdí.... cantaba yo aquella tardecita allá donde doña Fide, cuando de pronto, a la puerta de la tienda se acercó una atractiva señorita, me miró por un momento y, luego, siguió su camino sin chistar palabra. Yo me zampé otro aguardiente y seguí tocando la guitarra y cantando como si nada. Al cabo de un rato, la susodicha señorita volvió a pasar e hizo lo mismo: me miró, se sonrió y se fue nuevamente. Cuatro o cinco veces la vi pasar por el frente, hasta que me decidí a invitarla para que nos acompañara... lo demás, lo cuento en rima.

Cada tiesto con su arepa, cada loro en su palito;
cada burro con su enjalma, cada cual con su amorcito.


LA PECOSITA

Señores vengo a contarles
una historia de verdá,
que me sucedió hace tiempos
en el pueblo’e Socotá.

Estando yo en una tienda
cantando con alegría,
una damita pecosa
se asomaba y sonreía.

Yo me hacía el indiferente
mirándola de reojo,
y ella pasaba y pasaba
con su carita de antojo.

De tanto verla pasar
 de pa’ rriba y de pa’ bajo,
se me ocurrió convidarla
a que tomara refajo.

La saludé muy galante
y de manera cordial,
pensando pa’mis adentros
este huevo quiere sal.

"Tan sólo por un ratico
 lo acompaño complacida",
pero no fue por un rato
 sino pa’toda la vida.

Yo que tenía mi tumba’o
con dotes de picaflor,
tuve que olvidar la farra
y hacerle caso al amor.

Así termina la historia
de aquella tarde bonita,
cuando cambió mi destino
por culpa’e la pecosita.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.




Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador: con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.